“LA LECHE NO ESTÁ EN LOS PECHOS, ESTÁ EN EL CEREBRO” ( )

A propósito de la #SemanaMundialDeLaLactanciaMaterna, el equipo de Pediatría de nuestra Clínica Central Cira García esclarece sobre este bello acto de vida y amor.

Contrario a lo que muchos argumentan, amamantar con éxito no tiene nada que ver con el tamaño de los senos, pues esa es una característica hereditaria del cuerpo y está determinada por la cantidad de células adiposas que tenga la mujer. Los senos se agrandarán durante el embarazo y la lactancia, ya que esta última es un proceso de oferta y demanda y mientras más se le dé de mamar al  bebé, más leche se producirá. La succión del bebé estimulará las terminaciones nerviosas del pezón y la areola, las cuales son las que envían una señal a la hipófisis del cerebro para que libere dos hormonas: la prolactina y la oxitocina. La prolactina hace que los alvéolos tomen nutrientes (proteínas, azúcares) de su suministro de sangre y los transformen en leche materna. La oxitocina, conocida como la hormona del amor, hace que las células que se encuentran alrededor de los alvéolos se contraigan y expulsen la leche a través de los conductos galactóforos.

El recién nacido tendrá en la leche materna los nutrientes necesarios hasta los seis meses de vida: grasa, carbohidratos, proteínas, vitaminas, minerales y agua; todos digeribles fácilmente, pues posee otros factores que favorecen la digestión y absorción de los nutrientes. Además, esta leche contiene factores bioactivos que fortalecen el sistema inmunológico inmaduro del lactante, brindándole protección contra las infecciones.

El vínculo que se crea entre madre e hijo cuando se amanta es muy intenso, no solo a nivel físico, sino también emocional: mirarse a los ojos ambos, hablarle al bebé, cantarle y hasta jugar, enriquecerá la interacción; todo el interés del pequeño está centrado en su madre durante ese momento casi mágico. La lactancia es una parte importante de la relación más amplia y más compleja entre madre e hijo, desde esa temprana etapa se comenzarán a cubrir las necesidades de proximidad y seguridad que  han de favorecer la autoestima del niño en su futuro.

Afortunadamente, en la actualidad casi todas las mujeres pueden amamantar, pues la mayor parte de las enfermedades maternas tienen algún tratamiento realizable sin que haya que suspender la lactancia. Los especialistas afirman que son muy raras, casi excepcionales, enfermedades o medicamentos que contraindiquen lactar.

Más de 170 países estarán celebrando hasta el 7 de agosto la Semana Mundial de la Lactancia Materna. El llamado de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la recomendación conjunta del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), es que a partir de los seis meses sea que se comiencen a introducir alimentos de forma complementaria a la lactancia, pero que esta se trate de mantener hasta los dos años de vida del niño.

Aportémosles a las madres toda la información necesaria, además del importante apoyo de la familia y del sistema de atención de salud. Contribuyamos a crear un futuro sólido desde el primer momento de la vida. Lactar es amar.