Cuando en enero comenzamos a soñar con este día, estábamos lejos de imaginar cuánto nos depararía el año. Toda proyección institucional en aquellas incipientes semanas del 2020, versaban en torno a los planes para festejar nuestro 40 Aniversario. Para el Dr. Joaquín, ideólogo de la conmemoración, se tornaba en la más anhelada meta; recién cumplía cinco años de dirección en un hospital que sabía añoso como institución de salud, pero además consolidado como el referente de la atención a pacientes extranjeros en Cuba. A instancias de él, se tomó la fecha del 27 de octubre de 1980, día en el que se dictó la resolución ministerial No. 192 que cambiaba la designación de Hospital General por Clínica Central de Atención a Extranjeros, ambos con el nombre de “Cira García”, adoptado por el centro desde el temprano 1961. Así, iniciamos el periplo anual que ha tenido que cambiar su curso durante estos duros meses de enfrentamiento a la pandemia.

No obstante, hoy ha llegado el esperado día y ya estamos viviendo nuestros primeros 40 años de dedicarnos al turismo médico. Con gran orgullo ostentamos la condición de ser el centro pionero en Cuba que desarrolló esta modalidad de servicios, en las que se imbrican ocio y salud. Cuatro décadas de mostrar al mundo las potencialidades alcanzadas por nuestro Sistema Nacional de Salud Pública, de brindar una atención esmerada a personas que han arribado de todas las latitudes geográficas en búsqueda de salud que es el bien más preciado del ser humano, de crecernos y reinventarnos a diario para sortear dificultades y poner al paciente por encima de todo, pues a él nos debemos.

Para quienes aquí trabajamos, hay un momento en el que la Clínica se convierte en nuestra segunda casa y los compañeros de trabajo en familia. Extensas jornadas de cuidado a los pacientes aúnan al equipo en un esfuerzo común, recibimos clientes y despedimos amigos; en ese rasgo distintivo que nos caracteriza, coincide la inmensa mayoría de quienes nos visitan: el calor humano que se les brinda logra que cualquier diferencia cultural o de otra índole desaparezca en las primeras horas de estancia en el hospital.

Humanismo, dedicación y respeto son valores intrínsecos de nuestro colectivo. El sentimiento de pertenencia que se forja con el trabajo a diario hace que cada uno, desde el rol que le corresponde, sienta un profundo compromiso con la misión institucional.

Llegue el agradecimiento en esta jornada a quienes nos legaron tan hermosa e importante labor, nuestro recuerdo permanente a los predecesores que dejaron su impronta en la conformación de la personalidad institucional, y ratifiquemos con convicción absoluta que todos nuestros esfuerzos estarán siempre encaminados a perfeccionar esta obra.

¡Muchísimas felicidades!

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